Un siglo de drogas y cine en 15 películas

Un siglo de drogas y cine en 15 películas

Publicado por Miquel Echarri

06.03.2019

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/port/galerias/ideas/20190306/cine-drogas-15-peliculas?foto=15#galeria-41816-2319016

Con ‘Mula’, Clint Eastwood va a darle una nueva vuelta de tuerca a la fértil relación entre estupefacientes y séptimo arte. Una historia que se remonta a los orígenes del cine y de la que han participado grandes directores, de Otto Preminger a Gus Van Sant o Dennis Hopper.

 

 

1/15 Human Wreckage, 1923

Ya en Easy Street (1917), de Charles Chaplin, veíamos al legendario Charlot inyectarse por accidente una dosis de cocaína y transformarse en una especie de superhéroe de energía virtualmente infinita. Sin embargo, el primer gran alegato antidroga producido en Hollywood es este drama judicial de Thomas Harper Ince, padre del western, que protagonizó Dorothy Davenport y del que solo se conserva algún breve fragmento. En su tramo final, Davenport (en la foto) dirigía a las cámaras un sentido discurso contra la morfina. La actriz sabía de lo que hablaba: su marido, el también actor Wallace Reid había fallecido pocos meses antes como su consecuencia de su abuso de esa sustancia.

 

 

2/15 Reefer Madness, 1936

A mediados de los años 30, Estados Unidos intentaba impulsar a través de la Sociedad de Naciones una ley internacional para controlar el cultivo del cáñamo. En ese contexto se entiende esta película de Louis J. Gasnier, un intento de alertar a los jóvenes (y no tan jóvenes) sobre las consecuencias del consumo de cannabis, una droga que, según la agresiva campaña promocional del film, convertía “a los hombres en criminales y a las mujeres en prostitutas”. Transformada hoy en película de culto por su ingenuo y desinformado moralismo, que tanto se presta a lecturas en clave paródica, Reefer Madness muestra la vida cotidiana de un grupo de jóvenes de clase media que empieza a fumar marihuana en situaciones sociales y acaban arrastrados a un infierno de marginalidad y violencia.

 

 

3/15 Inauguration of the Pleasure Dome, 1954

En apenas 38 minutos, Kenneth Anger filmó la primera apología de las drogas alucinógenas, de su carácter como poderoso estímulo para la mente e inductores del delirio fértil y el pensamiento mágico, de que se tiene noticia. Imaginativa y extrema, como casi todo lo que hizo el visionario Anger, la película parte de un poema de Coleridge y del satanismo de Aleister Crowley para añadirles una generosa dosis de LSD que lo desquicia y lo inflama todo.

 

 

4/15 El hombre del brazo de oro, 1955

Nominada a tres premios de la Academia, la película de Preminger dio una visibilidad hasta entonces casi inédita en el cine a la adicción a la heroína al mostrar a un Sinatra de 40 años inyectándose una dosis o sufriendo en toda su crudeza el síndrome de abstinencia. Descarnada y veraz, con cierta vocación de película de tesis, pero sin incurrir del todo en el moralismo, El hombre del brazo de oro tal vez sea la mejor aproximación del Hollywood clásico a las adicciones y su efecto devastador sobre el individuo con permiso de Días de vino y rosas.

 

 

5/15 Easy Rider, 1969

La contracultura y la lisergia irrumpieron en el Hollywood de finales de los 60 con esta película rabiosamente moderna, deslumbrante en su imperfección, de una febril contundencia. La firmaron un par de moteros descarriados, Peter Fonda y Dennis Hopper, costó menos de 400.000 dólares y su recaudación superaría los 60 millones, demostrando que el cine contracultural podía ser, además de espectáculo estimulante, un estupendo negocio. Arranca con el traslado de un alijo de cocaína de México a Los Ángeles e incluye en su recta final una extraordinaria escena lisérgica en el cementerio del Barrio Francés de Nueva Orleans, con Fonda y Hopper delirando entre nichos y féretros bajo los efectos del LSD.

 

 

6/15 Contra el imperio de la droga, 1971

La guerra contra el narcotráfico ya parecía perdida a principios de los 70. Al menos así la mostraba esta magistral película de William Friedkin, crónica de un combate desigual, el de un par de polis neoyorquinos rudos, descreídos y alcohólicos contra un poderoso cártel internacional con sede en Marsella acostumbrado a introducir con casi total impunidad toneladas de heroína en los Estados Unidos. El esfuerzo hercúleo del personaje de Gene Hackman por convertirse en dique de contención contra tan formidable enemigo recordaba a la obsesión del capitán Acaba por capturar a Moby Dick, la escurridiza ballena blanca.

 

 

7/15 Pánico en Needle Park, 1971

Además de una tragedia romántica de mucho calado, la de Jerry Schatzberg es una elocuente oda a una de las múltiples generaciones perdidas de adictos a la droga, la de los que se engancharon a la heroína en el Nueva York de finales de los 60. Con guion de ese extraordinario tándem que formaban Joan Didion y su marido, John Gregoy Dunne, la película muestra el gradual proceso de caída en la adicción y desconexión del mundo que sufre una pareja de novios (Al Pacino y Kitty Winn) y que corre en paralelo al brusco deterioro de un entorno urbano, una plaza del Upper West Side de Manhattan, transformado en territorio yonqui.

 

 

8/15 Yo, Cristina F., 1981

Basada en las memorias de Christiane Vera Felscherinow, adicta a la heroína desde los 13 años y prostituta eventual en los urinarios de a estación del zoo de Berlín desde los 14, la de Uli Del es una de las películas que han abordado la toxicomanía desde una perspectiva más incómoda y extrema. Su falta deliberada de pulcritud cinematográfica, muy criticada en su momento, contribuye a darle un cierto poso de autenticidad casi documental.

 

 

9/15 Cielo líquido (Liquid Sky), 1982

Las drogas impregnan hasta la médula de esta extraña película, fruto del esfuerzo de un individuo singular, Slava Tsukerman. Exiliado de la Unión Soviética, Tsukerman aterrizó en Nueva York en 1976 y fue abducido por la febril y muy toxicómana escena underground local, en la que la New Wave, la heroína y la cocaína campaban a sus anchas. Historia de una invasión alienígena en el corazón de Manhattan (un minúsculo platillo volante que aterriza frente al apartamento de la modelo bisexual y cocainómana Anne Carlisle y empieza a nutrirse de la energía sexual de sus amantes), toda la película puede entenderse en realidad como una metáfora del consumo de drogas y los estados alterados de conciencia a que da acceso.

 

 

10/15 Drugstore Cowboy, 1989

Crónica de las quijotescas andanzas de un cuarteto de toxicómanos que recorre Estados Unidos atracando farmacias, esta primera obra maestra del imprescindible Gus Van Sant fue polémica en su vida por ofrecer una visión hasta cierto punto romántica de la adicción a las drogas y el estilo de vida desestructurado y marginal a que conduce. La presencia de William Burroughs, veterano adicto a múltiples sustancias, le da una credibilidad extra a una película que respira crudeza y verdades incómodas por todos sus poros.

 

 

11/15 El almuerzo desnudo, 1991

Traducir a imágenes la novela de William Burroughs, escrita en 1959 y convertida en objeto de culto muy poco después, parecía misión imposible. No para David Cronenberg, que se inspiró en el clima malsano y pesadillesco del libro para dar rienda suelta a su propia imaginación y construir uno de los más elocuentes documentos visuales que se recuerdan sobre el efecto de las drogas. 

 

 

12/15 Trainspotting, 1996

Danny Boyle acercó la toxicomanía a la cultura pop y la subcultura británica de clase obrera en una película llena de hallazgos visuales extraordinarios, como esa alfombra narcótica que engulle a Ewan McGregor o ese descenso estremecedor a las profundidades del delirio estupefaciente del que se emerge a través de una sucia letrina. El mensaje de la película, si es que pretende tener alguno, queda sintetizado tal vez en la perplejidad con que los heroinómanos veteranos se asoman hacia el final de la película un nuevo mundo que ya no comprenden, el de las generaciones más jóvenes que la suya y sus drogas de diseño. 

 

 

13/15 Miedo y asco en Las Vegas, 1998

Ya en los postrimerías del siglo XX, Terry Gilliam dio lo mejor de sí mismo con esta descacharrante adaptación del clásico del periodismo gonzo escrito por Hunter S. Thompson. Aunque las drogas han sido siempre una presencia ausente en el francamente lisérgico cine de Gilliam, nunca antes había sido capaz de plasmar con tanta elocuencia los delirios inducidos por la ingesta de todo tipo de sustancia.

 

 

14/15 Traffic, 2000

Tal vez solo Steven Soderbergh pueda discutirle al William Friedkin de Contra el imperio de la droga el honor de haber filmado la mejor película sobre narcotráfico de la historia de Hollywood. Relato enrevesado y plural de un negocio que opera a múltiples niveles, a pie de calle (entre los adictos), pero también en las esferas de la política, las fuerzas del orden y las porosas fronteras entre el Primer Mundo y el resto, Traffic da la sensación de mostrar el problema en toda su diabólica complejidad, con precisión quirúrgica, dejando en el abrumado espectador un poso de amargura y desánimo.

 

 

15/15 Réquiem por un sueño, 2000

La mejor expresión de talento del por lo demás algo irregular Darren Aronofsky es esta adaptación de la novela homónima de Hubert Selby Jr. Intensa y virulenta, la película da lo mejor de sí misma cuando se asoma a los estados alterados de sus protagonistas, víctimas de una constelación de adicciones (de la heroína a las píldoras para adelgazar pasando por la televisión) que les conduce a la tragedia. La belleza esquinada y casi sobrenatural de Jennifer Connelly nunca ha resultado tan turbia.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *