LA INFLUENCIA DE LA MITOLOGÍA EN LOS ARGUMENTOS CINEMATOGRÁFICOS UNIVERSALES

Fuente: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=349832310010
Por: Galán Fajardo, Helena

 

Existen numerosos trabajos de investigación y documentos acerca de la influencia de la mitología, no sólo en la literatura sino también en el resto de las artes. Carlos García Gual, anteriormente citado, explica en su libro Mito, viajes, héroes, las variaciones de algunos de los mitos más representativos de la mitología clásica como Ulises, Jasón y los Argonautas o Fausto, y cómo han ido variando y transformándose a lo largo del tiempo, a menudo influenciados por el contexto social.

La literatura griega se ha alimentado en gran parte de los mitos. En la actualidad, el cine ha retomado algunas de las historias de la literatura y los grandes relatos de aventuras tienen mucho de ese carácter mitológico de las historias que han llegado hasta nosotros. El mito sigue alimentando las ficciones y no ha podido siquiera ser destruido por el cine o la literatura realista basada en hechos demostrables por la ciencia, pues no dejan de ser proyecciones personales del lector e identificaciones con los personajes de las historias (GUBERN, 2002)

Resulta paradójico cómo historias tan lejanas para nosotros siguen siendo la semilla germinal de muchos de los argumentos cinematográficos actuales, si bien se van actualizando con el tiempo. Y es aquí donde de nuevo surge la pregunta: ¿De dónde proviene esta universalidad? ¿Por qué una misma película es comprendida en países de culturas y tradiciones tan diferentes?

“(…) el cine y la televisión, por su vocación de seducción masiva, se han convertido desde su nacimiento en los máximos amplificadores y divulgadores de los grandes esquemas del pensamiento mítico (…)” (Gubern, 2002)

Partiendo de esta idea, creemos importante destacar el papel del cine como transmisor y actualizador de los mitos clásicos. Tal y como hacen Jordi Balló y Xavier Pérez en su libro La semilla inmortal, los argumentos universales en el cine, nosotros nos preguntamos: ¿Hasta que punto son originales los argumentos cinematográficos?

Busquemos esa respuesta estableciendo algunos de los mitos clásicos más influyentes en nuestra cultura y siguiendo, tal y como recomiendan en su libro los autores citados anteriormente, a Platón cuando afirma que son originales aquellos que, a pesar de ser frutos de un legado anterior, generan otro nuevo. Lo que no debe considerarse como una limitación, ya que lo fascinante del cine es esa capacidad para ir transformando los modelos narrativos, otorgándoles nuevas perspectivas (BALLÓ, PÉREZ, 1997)

Pasemos al análisis de algunos de esto mitos. Pero antes debemos aclarar que no siempre se adapta o se hace una variación de un mito en su totalidad. Lo que suele hacerse usualmente es seleccionar un aspecto del mito que interese al autor y, a partir de este punto, desarrollarlo según sus pretensiones, de un modo más o menos fiel al original.

 

EL RETORNO AL HOGAR: LA ODISEA

Ulises, ha sido uno de los personajes mitológicos más influyentes en la literatura y el retos de las artes. En ocasiones, lo que se ha seleccionado de la historia ha sido su viaje aventurero y solitario lleno de obstáculos. Pero en la mayoría de las ocasiones, la llegada al hogar y el reencuentro con los seres queridos ha sido el aspecto más versionado. El western, ha empleado a menudo la figura de este héroe solitario que viaja a través de un entorno hostil, en busca de un lugar donde establecerse. En Centauros del desierto, tenemos un ejemplo bastante ilustrativo de ese héroe que vaga por un entorno
desapacible, pero en este caso, se queda siempre a las puertas de un hogar restaurado condenado a su destino solitario (BALLÓ, PÉREZ).

Hay que aclarar que en ocasiones, y sobre todo en el cine y la literatura, las influencias mitológicas aparecen mezcladas en una misma historia.

 

A LA BUSCA DEL TESORO: JASÓN Y LOS ARGONAUTAS

Jasón y los Argonautas es un importante relato de aventuras de la Mitología griega situado cronológicamente en la generación de héroes anteriores a la Guerra de Troya. El rey Pelias, que ha usurpado el trono a Esón, vive temeroso del cumplimiento de una profecía que anuncia que será destronado por un hombre que se presentará ante él con una sola sandalia. Jasón, hijo de Esón, cumplirá esta profecía. Para alejarlo del reino, Pelias le asigna una misión: conseguir el Vellocino de oro. Si se lo presenta, será proclamado rey en su lugar. Jasón emprende entonces un viaje lleno de aventuras y peligros acompañado de un grupo de héroes, los Argonautas. Finalmente, gracias a la ayuda de Medea, conseguirá su propósito.

El relato mitológico de Jasón y Los Argonautas ha sido, a lo largo de la historia del cine, uno de los ejes de los relatos de aventuras centrados en la búsqueda de un objeto a veces de gran valor pero otras con un valor intrascendente, como ocurre en las películas de Hitchcock. En busca del arca perdida es un ejemplo dentro de este género de películas. Pero también encontramos historias similares en el cine negro como El halcón maltés, centrado en la búsqueda de una estatuilla o en road movies como Easy Rider, donde el viaje no tiene siquiera un propósito definido.

Vladimir Propp, en su Morfología del cuento, ya estableció la figura de un personaje auxiliar (en este caso un personaje femenino, Medea) que ayuda al héroe a cumplir su misión. Este aspecto será retomado por el cine en general, incluyendo en las películas de aventuras la presencia de un ayudante de sexo femenino, en la mayor parte de los casos.

No sólo la Mitología griega ha dado temas al cine, también lo han hecho los mitos religiosos, en concreto los extraídos de la Biblia y tan comunes a toda la humanidad. “Los modernos estudios que sistemáticamente han comparado mitos y
ritos de la humanidad, han encontrado por todas partes leyendas sobre vírgenes que han concebido héroes que murieron y nacieron” (Joseph Campbell, 1972)

 

EL INTRUSO BENEFACTOR: EL MESIAS.

Es por ello, que personajes mitológicos como el Mesías o el Maligno han sido tan empleados, no sólo en el cine sino en el resto de las artes. El relato mesiánico se origina en la necesidad de un líder por parte de una comunidad en crisis. Pero su llegada supone una ruptura con el orden anterior existente, encontrando la más absoluta oposición de las estructuras de poder asentadas en ese régimen que él pretende transformar. El enviado tendrá que aceptar el sacrificio de la muerte para cumplir su misión, convirtiéndose en un verdadero mito inmortal para sus seguidores. Pero antes de morir, anunciará su resurrección. Espartaco (1960) de Stanley Kubrick, Gandhi (1982) de Richard Attenborough y Malcom X (1992) de Spike Lee utilizan este mismo esquema si bien representado por personajes laicos pero siempre en
lucha por unos ideales de justicia y paz. En ocasiones, los directores han preferido destacar el tema de la condena y soledad del héroe como consecuencia de su naturaleza sagrada (BALLÓ, PÉREZ).

Superman es un curioso ejemplo de la adaptación del tema mesiánico al mundo del cómic y posteriormente al cine. Un salvador que procede de otro planeta y que se encargará de que el bien y la justicia prevalezcan en la tierra, pero con frecuentes contradicciones entre la misión que le ha sido encomendada y sus propios deseos. Román Gubern también menciona la similitud y el paralelismo del primero con Jesucristo en su libro Máscaras de la ficción.

 

EL INTRUSO DESTRUCTOR: EL MALIGNO

Pero si la figura del Mesías ha sido muy empleada en el cine, la figura del Maligno ha despertado, si cabe, un interés mayor y normalmente ha sido entendido como un intruso destructor, no siempre encarnado en una figura individual sino a modo de catástrofe natural, metamorfoseado en animal e incluso en su forma más contemporánea en la figura del psicópata como en Henry, retrato de un asesino (1988), Falsa seducción (1922) y en películas de género fantástico o de terror. Lo peculiar es que, en la actualidad, el mal ha dejado de representarse mediante monstruos de terrible aspecto
para pasar a poseer la apariencia de gente normal . Porque lo verdaderamente terrorífico, es que la maldad se encuentra en lo cotidiano, donde uno menos se espera.

 

EL AMOR REDENTOR: LA BELLA Y LA BESTIA

El amor, ha sido el tema universal por excelencia. Un tema presente en la mayor parte de las películas, bien sea de un modo directo o indirecto. El amor redentor de La bella y la bestia, que critica el mundo de las apariencias y con referencias a la mitología griega (el rapto de Europa). Aunque la relación joven/animal ha sido empleada en casi
todas las culturas primitivas. Ejemplos de esta redención a través del amor lo encontramos en Cyrano de Bergerac donde el físico del protagonista impide la unión feliz con la amada o en El jorobado de Notre Dame y King Kong, novedosas adaptaciones del tema de la bella y la bestia en el que siempre vence el amor (BALLÓ; PÉREZ)

 

EL AMOR PROHIBIDO: ROMEO Y JULIETA

El amor prohibido ha sido incluso más atrayente en el cine, representado en la famosísima historia de Romeo y Julieta y con variaciones y adaptaciones tan diferentes como West Side Story (1961), Casablanca (1942), Los tarantos (1963), y que aún sigue en candente actualidad pues ha llegado a convertirse a menudo en una de las tramas secundarias de la mayor parte de las películas. Pero no siempre el amor ha sido mostrado desde su faceta más dulce.

Son muchas las películas en las que el adulterio como amor dañino y destructor de la pareja, ha sido lo interesante. Un tema propio de Madame Bovary y que ha sido extrapolado a películas como Ana Karenina (1935), La letra Escarlata (1926) y la recién estrenada Infiel (2002).

 

EL SEDUCTOR INFATIGABLE: DON JUAN

Por último, el seductor infatigable e implacable, ha estado representado por el mítico Don Juan, con un antecedente clásico en la figura del dios Zeus en la mitología griega, dando lugar a versiones como Casanova (1969) y Las amistades peligrosas (1988).

 

LA ASCENCIÓN POR EL AMOR: LA CENICIENTA

La Cenicienta, ha encarnado por el contrario la idea de un amor puro, libre de ambiciones y engaños, a través del cual consigue ascender en la sociedad. Independientemente de que la Cenicienta sea una mujer trabajadora, Armas de mujer (1988), prostituta, Pretty woman (1990) o ignorante, My fair lady (1964). (BALLÓ; PÉREZ)

 

EL PACTO CON EL DEMONIO: FAUSTO

Fausto, arquetipo del hombre que pacta con el demonio en su ansia de conocimiento, ha sido el germen de diversas historias tratando a menudo un tema tan contemporáneo como es la insatisfacción del hombre en el mundo que le rodea. Pero Fausto también ha dado lugar a otra serie de películas en las que el diablo está representado por una organización poderosa y maléfica con la que el protagonista hace un pacto que no puede ser quebrado y si esto sucede, será pagado con la muerte. Es lo que le sucede al personaje de Tom Cruise en La tapadera (1993) o en algunas películas relacionadas con el tema de la Mafia, como El Padrino. También podríamos incluir en esta categoría
Pactar con el diablo, en una curiosa adaptación sobre el mito. (BALLÓ; PÉREZ)

 

EL SER DESDOBLADO: JEKYLL Y HYDE

La dualidad, ha dado lugar a personajes mitológicos como El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, Drácula y El hombre invisible, entre otros. Partiendo del punto de que la mayor parte de las culturas son de origen dualista, vemos que existe una contraposición entre el bien y el mal.

“El mito del doble es coherente con el dualismo que domina el pensamiento humano: cuerpo/alma, bien/mal, vida/muerte ect., y no es raro que haya florecido en una cultura religiosa que postula que el hombre fue creado “a imagen y semejanza de Dios” (GUBERN, 2002:13) La lista de mitos que han influido en las historias cinematográficas es extensísima. No sólo ha dado lugar a una serie de argumentos estructurados, sino que ha provocado la creación de una gran galería de personajes inolvidables. Bran Stoker, por ejemplo, al crear el personaje de Drácula, estuvo investigando durante siete largos años en temas mitológicos, para que resultase verosímil o al menos coherente. Aunque el mito del vampiro tuvo un gran arraigo en la Edad Media, ya existían pruebas de su existencia en manuscritos unos dos mil años antes del nacimiento de Cristo, en Mesopotamia.

Como vemos, es evidente, que de un modo tan consciente como el de Bram Stoker o inconsciente, en la mayor parte de los casos, terminemos recreando personajes que ya fueron creados en la Antigüedad, si bien en unas circunstancias contextuales muy diferentes y con un punto de vista personal e intransferible. Si el hombre, en su sentido más universal, y a pesar de sus diferencias en cuanto a cultura, idioma, religión, ideología se enfrenta a una verdad indisoluble de su condición humana como es la muerte y el sentido de la vida, tras esta curiosidad se encontrará un deseo común por saber, por conocer. Y no siempre encontrará sus respuestas en la ciencia, tal y como opina Luis Cencillo. Y quizás sean estas preguntas universales las que permanezcan en el fondo de estas historias y hagan posible su entendimiento universal y la posibilidad de encontrar en ellas, por tanto, argumentos universales.

Por otro lado, a pesar de que el hombre ha ido obteniendo respuestas a muchas de sus preguntas, sigue necesitando de estas historias que, mediante la literatura, el cine, los cómics, la televisión o el arte en general en sus más variadas representaciones, recibe. Porque los temas, si bien modificados o adaptados siguen teniendo una base mítica
indiscutible pero equiparable a la existente hace millones de años. Puede que estas historias transmitan algún tipo de sabiduría y de verdad que no conocemos, pero que subyace de un modo inconsciente en lo más profundo de nuestras mentes. Por eso el hombre necesita de los libros, de la imaginación, de los relatos, para seguir haciéndose preguntas ya que esa es su naturaleza y la que nos hace seguir avanzando con respecto a otras especies.

Citemos, para concluir, una frase de Joseph Campbell, que sintetiza a la perfección el sentido del mito y la influencia que aún posee sobre la sociedad y sus más diversas manifestaciones.
“¿Cuál es –o cuál será- la nueva mitología? Es –y siempre será, mientras exista la raza humana- la vieja, inmutable y perenne mitología, en su “sentido subjetivo”, poéticamente renovada no en términos de un recuerdo del pasado o de proyección futura, sino del ahora: dirigida, no para provecho de los “pueblos”, sino para despertar a los individuos en el conocimiento de sí mismos, no como simples egos luchando por un lugar en la superficie de este bello planeta, sino en igualdad, como centros de la Inteligencia Libre; cada uno a su manera y en la de todo, y sin horizontes” (CAMPBELL).

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