Fundamentos básicos en la construcción del personaje para medios audiovisuales

Este artículo pretende dar a conocer un modelo de análisis del personaje audiovisual, sustentado en las teorías narrativas, que surgen, en un primer lugar en el campo de los estudios literarios y posteriormente orientadas a medios audiovisuales.

El análisis de contenido en el campo de la comunicación de masas y más concretamente, en los medios audiovisuales, no posee una dilatada experiencia en España. Se trata de una metodología costosa en tiempo y esfuerzo, y muy lenta. Por ello, el objetivo esencial de este artículo es proponer un modelo de análisis de los personajes que aparecen representados en medios audiovisuales de diferente naturaleza (cine, televisión, videojuegos…), partiendo de la base de la gran influencia de éstos como transmisores de modelos de socialización, tanto positivos como negativos. Este artículo pretende, pues, dar a conocer un modelo de análisis del personaje audiovisual, sustentado en las teorías narrativas, que surgen, en un primer lugar en el campo de los estudios literarios y posteriormente orientadas a medios audiovisuales.

Para poder analizar los modelos y personajes representados en los distintos medios audiovisuales es necesario comprender, en primer lugar, cuál es el fundamento básico en su construcción. Como punto de partida, en la base de todo método de construcción narrativa encontramos tres elementos fundamentales: el personaje, la acción y el conflicto, que se entrelazan dando lugar a la estructura dramática. La teoría del personaje de Aristóteles, contenida en la Poética (trad.1999), empieza con la siguiente declaración: “Los artistas imitan a los hombres en plena acción” (…) “La acción es lo primero, es el objeto de imitación. Los agentes que realizan la acción van en segundo lugar”. Las ideas de algunos formalistas y estructuralista, tal y como recoge Chatman (1990, p.119), se basan en estas premisas de Aristóteles. También ellos mantienen que los personajes son producto de las tramas y que su estatus es “funcional”; que son, en suma, participantes o actantes y no personajes, que es erróneo considerarlos como seres reales. La teoría narrativa, dicen, debe evitar las esencias psicológicas, los aspectos del personaje sólo pueden ser “funciones”. En definitiva, sólo quieren analizar lo que los personajes hacen en una historia, no lo que son. Es decir, “son” en relación a una medida moral o psicológica externa. Además, afirman que las “esferas de acción” en las que se mueve un personaje son “comparativamente pocas en número, típicas y clasificables”. Por el contrario, otros estructuralistas, interesados en narraciones más complejas, han llegado a reconocer la necesidad de una noción de personaje más abierta. Por ello, Todorov defiende la actitud de Propp respecto al personaje, pero al mismo tiempo distingue dos categorías amplias, las narraciones centradas en la trama o apsicológicas y las centradas en los personajes o psicológicas. El término personaje abarca, por otro lado, el ámbito particular del personaje naturalista, cuya manifestación más completa la podemos encontrar en el moderno drama psicológico. Este personaje, definido en el ámbito de la sociología, poseedor de una identidad psicológica y moral similar a la de los hombres, es un efecto de persona y, como tal, se trabaja en su construcción con variables idénticamente “realistas”. Así mismo, en el proceso de creación de los personajes para medios audiovisuales encontramos dos posturas diferentes, según el autor citado anteriormente: 

 

Una visión existencialista que considera al personaje como un conjunto de atributos y cualidades (biografía, aspecto físico y psicológico…) 

Una visión dinámica del personaje, que lo entiende como un cierto conjunto de actividades, de transformaciones antropomórficas que cobran sentido y significación a medida que representan un hacer. Los manuales de guion hacen referencia a una y a otra sin demasiada autoconciencia, y las diferencias entre investigadores teóricos y escritores son cada vez más explícitas. En ocasiones se centran en un determinado aspecto de la caracterización; por ejemplo, la biografía como elemento esencial a la hora de definir el personaje (en el caso de Egri o Seger) o la acción (en el caso de Swain).

 

2.1. Modelos de caracterización 

2.2. Cuestionarios biográficos

2.3. Motivación, acción, objetivo y meta

2.4. Temperamento y caracterización.

2.5. El proceso evolutivo del personaje.

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